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  EL MERCANTILISMO DE LAS NEGOCIACIONES COMERCIALES INTERNACIONALES


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Cuando una premisa es falsa, todo el edificio lógico construido se derrumba a cualquier razonamiento distinto. Así de cierto es cuando hablamos de las negociaciones comerciales internacionales, cuando parten de esta premisa falsa: toda exportación es buena considerada como un activo en las negociaciones, mientras las importaciones son vistas como un pasivo, es decir, un costo por el cual hay que pagar en las negociaciones.

Sin embargo, los negociadores comerciales de la administración pública viajan al exterior sin darse cuenta de lo que están llevando en sus cabezas. Una premisa falsa!. ¿Falsa? ¿Por qué?.

El sentido común –el menos común de los sentidos- nos indica que la riqueza son todos los bienes y servicios que uno posee. Son cosas como estas: zapatos, alimentos, vestidos, televisores, licuadoras, cuadernos, muebles, maquinarias y equipos, autos y cualquier cosa producida para el consumo y la inversión. Le decimos a alguien rico cuando uno posee todo estas cosas. En cambio, le decimos a alguien pobre cuando no tiene estas cosas. Por lo tanto, un país será rico cuando sus ciudadanos posean todas esas cosas, y decimos un país pobre cuando sus ciudadanos les faltan estas cosas. ¿Dónde esta la premisa errada? Cuando se considera que las exportaciones son riqueza, un activo, un bien, un beneficio.

¿Desde cuando la salida de cosas de nuestra casa constituye riqueza? ¿No es al revés? Acaso no seremos mas ricos cuando entran muebles, carros, alimentos, computadoras, ropa, zapatos y mas cosas a la casa? De igual modo, ¿Cómo un país se va hacer rico cuando sale cosas de su territorio hasta quedarse sin nada? Esa es la lógica mercantilista que nos lleva a tal absurdo de quedarnos sin nada.

Las exportaciones son la salida de cosas producidas en nuestro territorio con el objetivo de pagar las riquezas. La premisa correcta es que la riqueza lo constituye las importaciones, no las exportaciones. Un país se hace más rico cuando entran productos y servicios y no cuando salen éstas. La salida es un costo mientras la entrada es un beneficio. Tan claro como esto no puede haber. Solo cuando el dinero se introduce en medio del intercambio internacional es cuando muchos confunden el medio con el fin.

 

Allí se inicia la lógica del mercantilismo. Los mercantilistas ven que el dinero es el objetivo y que las cosas son el medio. Sin embargo, los mercantilistas no ven que el dinero solo es un medio de intercambio, Que me hagan saber si alguien que es rico se viste de dinero, come dinero, tiene su zapato hecho de dinero, y sus alimentos y casa están hecho de dinero. Si fuera cierto que que el dinero es riqueza ya estaríamos muertos todos al menos por haber comido dinero. De ahí que las negociaciones comerciales han llegado a tal dinámica que funcionarios del MITINCI solicitan a los gremios empresariales una lista de productos de lo que mas se exporta y además, piden otra lista de productos sensibles de empresas industriales que se perjudicarían con las importaciones entrantes al territorio. La lógica mercantilista de los negociadores comerciales le señala que la lista de productos mas apetecido por los consumidores carecen de importancia y que no haría ningún esfuerzo por saber que piensan ellos al respecto de los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales como el ALCA y OMC, simplemente las opiniones de los consumidores está vetadas de las negociaciones. Sino averiguen como la sociedad civil reclama permanentemente transparencia en la metodología de las negociaciones del ALCA.

Así queda redondo el negocio. Mientras los negociadores encabezados por el MITINCI se alimentan de información proveniente de una cuantas empresas interesadas, en sostener su negocio por medio de una postergación de la competencia de 5 a 10 años en los cronograma de liberalización, por el otro lado, algunos gremios como la SIN sostienen que las negociaciones comerciales deben continuar. Nada mas lejos de la verdad que partir de una premisa falsa.

Por eso la salida ante este mercantilismo perjudicial a la competencia y la riqueza es la eliminación completa de los aranceles y cualquier norma restrictiva del comercio. Considerando que aún faltan por negociar normas laborales y ambientales, es menester señalar que la mejor negociación es el canje de normas específicas por una generales de protección a la vida, libertad y propiedad. No se necesita negociaciones comerciales para asuntos específicos solo basta plasmar las soluciones empresariales descubiertas en el mercado.

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